La leyenda de la Calle de la Cabeza: ¿la conoces?

Te contamos qué es la Calle de la Cabeza y la historia del origen de su nombre

¿Cuál es la Calle de la Cabeza?

Si alguna vez has estado en Lavapiés seguramente hayas paseado por la Calle de la Cabeza. Este es el nombre de una vía que se encuentra en el distrito centro de Madrid, más concretamente en el barrio de Embajadores, entre Tirso de Molina y Antón Martín.

Como todas las entradas a las calles, esta viene acompañada de un cartel con su nombre, y en el caso del cartel de la Calle de La Cabeza, los explícitos dibujos que acompañan la placa en cuestión hacen referencia a una macabra leyenda que se esconde tras esta vía de Lavapiés. ¿Nunca la has escuchado? Veamos de qué se trata.

Autor de la fotografía: Juan Sardá

La leyenda

Esta historia se remonta al siglo XVI. Cuenta la leyenda que en aquella época, en esta misma calle habitaba un adinerado sacerdote, el cual para poder satisfacer sus necesidades tenía contratado un criado portugués, quien realizaba las diferentes labores de su hogar.

Como en la todas las trágicas historias de envidias y dinero, el criado, harto de trabajar y con una gran cantidad de deudas personales por pagar decidió acabar por completo con la vida de su amo, decapitándole sin piedad, y escapando con toda la fortuna que este poseía.

Tras esto, pasaron los años sin repercusiones negativas para el portugués, que huyó a su país y nadie pudo localizar. De tal forma que la cabeza y el protagonista del asesinato quedaron en el olvido. El sirviente, gracias a su gran mejora económica pudo convertirse en caballero, y terminó regresando a Madrid sin miedo a ser descubierto luciendo sus nuevas ropas.

Un día, se dirigió al Rastro, donde decidió comprar una cabeza de carnero para saciarse en la cena de ese mismo día. Decidió llevarla bajo su capa, ya que no contaba con un criado para llevársela, y puso rumbo a su casa. Antes de llegar, el reguero de sangre que iba dejando por el suelo llamó la atención de un alguacil que pasaba por la zona, que le pidió explicaciones.

El portugués, para aclarar la situación aseguró que se trataba de una cabeza de cordero que acababa de comprar para cenar, pero a la que apartó su capa para mostrarla, ambos quedaron sorprendidos, porque lo que se encontraba bajo la capa era la cabeza del sacerdote que había asesinado años antes. Ante tal situación, el antiguo sirviente no fue capaz de defenderse, confesó y fue condenado a la horca en la Plaza Mayor por su crimen.

Desde ese día, aquella calle donde se dio este trágico asesinato pasó a denominarse por siempre como la Calle de la Cabeza.

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