








Lavapiés es uno de los barrios más auténticos y populares del centro de Madrid. Un territorio atravesado por la historia, la diversidad cultural y una fuerte tradición de resistencia vecinal. Sin embargo, en los últimos años, este tejido vivo se enfrenta a procesos de gentrificación cada vez más agresivos.
Bajo discursos institucionales que promueven la inversión “para la cultura”, se esconden dinámicas que, lejos de fortalecer el barrio, contribuyen a la expulsión de sus habitantes y a la desaparición de espacios de creación independiente. Lugares emblemáticos como Tabacalera —durante años símbolo de autogestión y cultura libre— han sufrido estas presiones hasta perder su esencia original.
En este contexto, el arte urbano, las subculturas y las organizaciones vecinales emergen como una verdadera trinchera cultural: espacios de resistencia frente a la homogeneización y la especulación.
Mi intervención se sitúa dentro de este conflicto. A través del lenguaje del cómic, propongo abrir un debate sobre estas tensiones y cuestionar los modelos actuales de “revitalización” urbana.
La instalación adopta la forma de una falsa campaña promocional de Matabarry, una versión satírica e irónica del famoso juego de especulación inmobiliaria Monopoly. Mediante el humor y la exageración, la obra pone en evidencia las lógicas de mercado que convierten el espacio urbano en un tablero de juego, donde el valor económico se impone sobre la vida comunitaria.
Con esta pieza, invito al espectador a reflexionar sobre quién gana y quién pierde en estos procesos, y a repensar el papel del arte como herramienta crítica dentro de la ciudad.