



Suspiro intenta acercar un paisaje natural al centro de la ciudad. Entre la densidad del tráfico, el ruido y el ritmo acelerado de la urbanización, a veces los transeúntes necesitamos algo que nos fuerce a detenernos.
El mural no pretende ser un contacto directo con la naturaleza pero si, tal vez, un recordatorio de que lo necesitamos. Simplemente eso; un suspiro.