

Hay señales divinas que sólo afectan a los limpios de alma y pecados.
Señales en el cuello que traducen corazones entregados.
Señales de alarma que encogen el ánimo.
Señales de barco que alegran regresos, y señales que te enseñan tus sitios más señalados.
Tu ciudad, tu barrio, tu calle, tu plaza, tus paseos y su significado.
Hemos reinterpretado la señalética que guía tus trayectos callejeros, interviniendo esas señales de colorines que tejen las calzadas, añadiendo a su nombre y a sus pictogramas una ligera carga de poesía, ironía, sátira y orgullo de barrio. O todo a la vez.
“Calles a la Madrileña” es un homenaje a la mirada callejera y su lenguaje visual.
A la ciudad, sus signos y su identidad. Una especie de interiorismo de exteriores.
Sigue la señal.